En la planificación de la auditoría el auditor decide qué va a revisar, con qué profundidad y en qué áreas va a concentrar su trabajo. Esa decisión se basa, casi por completo, en el análisis de los riesgos de la entidad.

En este post vamos a explicar cómo se identifican y se valoran esos riesgos, qué establece la NIA-ES 315 revisada y qué puede hacer la entidad para facilitar el proceso. Si quieres conocer la planificación en conjunto, con la estrategia global y el plan de auditoría, puedes revisar el siguiente post: “La planificación en auditoría“.

Si quieres conocer en qué consiste el trabajo del auditor, puedes visitar el post qué es la auditoría de cuentas y, para ver qué persigue en conjunto, el post objetivos globales de la auditoría.

¿Qué es planificar una auditoría y por qué se parte de los riesgos?

Planificar una auditoría consiste en definir qué se va a revisar, cuánto y con qué profundidad antes de solicitar la primera documentación a la entidad. Esta fase está regulada en la NIA-ES 300.

El punto de partida son los riesgos. Un auditor no revisa todas las operaciones de la entidad, pues sería inviable y poco útil, sino que dedica más trabajo a las áreas donde es más probable que las cuentas anuales contengan una incorrección material, ya sea por error o por fraude. Para decidir qué se considera “material”, significativo o importante, se utiliza la materialidad.

¿Qué son los riesgos de auditoría?

El riesgo de auditoría es el riesgo de que el auditor exprese una opinión inadecuada cuando las cuentas anuales contienen incorrecciones materiales, tal y como se define en la NIA-ES 200. Este riesgo se descompone en tres componentes:

  • Riesgo inherente: posibilidad de que una partida o una transacción contenga una incorrección material antes de considerar los controles de la entidad.
  • Riesgo de control: posibilidad de que esa incorrección no sea prevenida, o no sea detectada y corregida a tiempo, por el sistema de control interno de la entidad.
  • Riesgo de detección: posibilidad de que los procedimientos aplicados por el auditor no detecten una incorrección material existente.

Los dos primeros, inherente y de control, dependen de la entidad y forman el riesgo de incorrección material; el tercero depende del trabajo del auditor, que lo reduce ampliando o ajustando sus pruebas.

Los riesgos se valoran en dos niveles: en las cuentas anuales en su conjunto y en cada afirmación, es decir, en cada manifestación implícita de la entidad en sus cuentas (por ejemplo, que un saldo existe, que está completo o que está correctamente valorado).

Riesgo Inherente

El riesgo inherente es el riesgo de que una partida o una transacción contenga una incorrección que pudiera ser material, antes de considerar los controles de la entidad. No se clasifica simplemente como alto o bajo, sino que se sitúa en un espectro que depende de los siguientes factores:

FactorQué significaEjemplo orientativo
ComplejidadOperaciones o cálculos difíciles de entender o de registrarUn arrendamiento financiero con varias cuotas y opción de compra
SubjetividadLa cifra depende del juicio de quien la elaboraEstimación de la vida útil de una máquina
CambioNovedades en el negocio, en la normativa o en el sistema contableCambio de programa de contabilidad durante el ejercicio
IncertidumbreEl importe final no se conoce a la fecha de cierreUna provisión por un litigio en curso
Sesgo de la dirección y fraudePresión o incentivo para presentar cifras más favorablesObjetivos de resultados ligados a la retribución

A modo ilustrativo, supongamos una entidad que ha cambiado de programa de contabilidad durante el ejercicio y que valora sus existencias mediante estimaciones. Concurren dos factores, cambio y subjetividad, por lo que el auditor valorará el riesgo inherente de las existencias en la parte alta del espectro y planificará más pruebas sobre esa área que sobre otras de menor riesgo.

Riesgo de Control

El riesgo de control es el riesgo de que una incorrección que pudiera ser material no sea prevenida, o no sea detectada y corregida a tiempo, por el sistema de control interno de la entidad. Depende, por tanto, de cómo está diseñado el control interno y de si funciona realmente en la práctica.

A modo ilustrativo, una entidad que separa las funciones de quien registra y de quien autoriza los pagos, y que revisa periódicamente sus conciliaciones bancarias, tendrá un riesgo de control menor que otra que no lo hace. Si el auditor concluye que los controles son eficaces, puede apoyarse en ellos y reducir las pruebas posteriores sobre los saldos; si no lo son, el riesgo de control se valora como alto.

Hay que tener en cuenta que ningún control interno elimina por completo el riesgo, pues tiene limitaciones propias, como el error humano o la posibilidad de que la dirección lo eluda. Si quieres ampliar información, puedes visitar los posts qué es el control interno, tipos de control interno y segregación de funciones.

Riesgo de Detección

El riesgo de detección es el riesgo de que los procedimientos aplicados por el auditor no detecten una incorrección que pudiera ser material, ya sea individualmente o junto con otras.

A diferencia de los dos anteriores, no depende de la entidad, sino del trabajo del auditor: de la naturaleza, el momento y la extensión de las pruebas que aplica, y del uso del muestreo. Mantiene una relación inversa con el riesgo de incorrección material: cuanto mayor es este último, menor debe ser el riesgo de detección que el auditor está dispuesto a aceptar y, por tanto, más pruebas, más profundas y más cercanas a la fecha de cierre habrá que realizar. Cabe destacar que este riesgo no puede reducirse a cero, pues el auditor no revisa todas las operaciones de la entidad.

Una vez realizada esta valoración, el auditor decide qué pruebas aplicar en cada área y con qué profundidad, que es lo que regula la NIA-ES 330.

Riesgos significativos y fraude

Cuando un riesgo se sitúa en la parte alta del espectro, se considera un riesgo significativo.

Estos riesgos reciben una atención especial: el auditor analiza con más detalle los controles de la entidad sobre ellos y aplica pruebas diseñadas expresamente para esa área.

El fraude se trata de forma específica en la NIA-ES 240. En toda auditoría se parte de dos presunciones: que el reconocimiento de ingresos puede ser un área de riesgo de fraude y que la dirección puede eludir los controles que ella misma ha establecido. Por este motivo, los ingresos y los asientos manuales se revisan con especial cuidado, incluso en entidades en las que no existe ningún indicio. Si quieres entender mejor el concepto, puedes visitar el post qué es el fraude, y para conocer cómo se revisa esta área, el post auditoría de ingresos.

Hay que tener en cuenta que la auditoría proporciona una seguridad razonable, no absoluta. Un buen análisis de riesgos reduce la posibilidad de que una incorrección material pase desapercibida, pero no la elimina.

¿Qué puede hacer la entidad para facilitar la planificación?

Una buena planificación requiere información de la entidad. Los aspectos que más ayudan son:

  • Comunicar los cambios del ejercicio: nuevos productos o clientes, operaciones inusuales, cambios de programa contable, reestructuraciones o nueva financiación.
  • Disponer de las políticas y procedimientos, aunque sean sencillos, pues permiten entender el control interno. La segregación de funciones suele ser uno de los primeros aspectos que se analizan.
  • Avisar de las estimaciones complejas: provisiones, deterioros o valoraciones que dependan del criterio de la dirección.
  • Preparar las actas y los contratos relevantes. Un libro de actas actualizado evita consultas y retrasos.
  • Compartir el calendario de cierre, para ajustar las fechas del trabajo y evitar que coincida con los periodos de mayor carga de la entidad.

La planificación, base de una auditoría de calidad

La planificación no es un trámite previo, sino la fase en la que se determina la calidad de toda la auditoría. Cuanto mejor conoce el auditor a la entidad, más ajustado es el trabajo y menor el tiempo que requiere por parte de la entidad.

Si quieres realizar una consulta o solicitar presupuesto, contacta con un auditor profesional del equipo de Audágora Auditores, estaremos encantados de atenderte y te responderemos con la mayor brevedad posible.